Declaración Mundial sobre educación para todos
"Satisfacción de las necesidades básicas
de aprendizaje"
En consecuencia, nosotros, los participantes en la Conferencia
Mundial sobre Educación para Todos, reunidos en Jomtien, Tailandia,
del 5 al 9 de marzo de 1990:
Recordando, que la educación es un derecho fundamental
de todos, hombres y mujeres, de todas las edades y en el mundo entero,
Reconociendo que la educación puede contribuir
a lograr un mundo más seguro, o más sano, más próspero
y ambientalmente más puro y que al mismo tiempo favorece el progreso
social, económico y cultural, la tolerancia y la cooperación
internacional,
Conscientes de que la educación es una condición
indispensable, aunque no suficiente, para el progreso personal y social,
Observando que los saberes tradicionales y el patrimonio
cultural autóctono tienen una utilidad y una validez por sí
mismos y que en ellos radica la capacidad de definir y de promover el
desarrollo,
Constatando que, en términos generales, la educación
que hoy se imparte adolece de graves deficiencias, que es menester mejorar
su adecuación y su calidad y que debe ponerse al alcance de todos,
Consciente de que una adecuada educación básica
es fundamental para fortalecer los niveles superiores de la educación
y de la enseñanza y la formación científica y tecnológica
y, por consiguiente, para alcanzar un desarrollo autónomo, y
Reconociendo la necesidad de ofrecer a las generaciones
presentes y venideras una visión ampliada de la educación
básica y un renovado compromiso en favor de ella, para hacer frente
a la amplitud y a la complejidad del desafío, proclamamos la siguiente
Declaración Mundial sobre Educación
para Todos:
Satisfacción de las Necesidades Básicas de Aprendizaje
Educación para Todos: Objetivos
Artículo 1. Satisfacción de las necesidades
básicas de aprendizaje
Cada persona -niño, joven o adulto- deberá
estar en condiciones de aprovechar las oportunidades educativas ofrecidas
para satisfacer sus necesidades básicas de aprendizaje. Estas necesidades
abarcan tanto las herramientas esenciales para el aprendizaje (como la
lectura y la escritura, la expresión oral, el cálculo, la
solución de problemas) como los contenidos básicos del aprendizaje
(conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes)
necesarios para que los seres humanos puedan sobrevivir, desarrollar plenamente
sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente
en el desarrollo, mejorar la calidad de su vida, tomar decisiones fundamentadas
y continuar aprendiendo. La amplitud de las necesidades básicas
de aprendizaje y la manera de satisfacerlas varían según
cada país y cada cultura y cambian inevitablemente con el transcurso
del tiempo.
La satisfacción de estas necesidades confiere a los miembros de
una sociedad la posibilidad y, a la vez la responsabilidad de respetar
y enriquecer su herencia cultural, lingüística y espiritual
común, de promover la educación de los demás, de
defender la causa de la justicia social, de proteger el medio ambiente
y de ser tolerante con los sistemas sociales, políticos y religiosos
que difieren de los propios, velando por el respeto de los valores humanistas
y de los derechos humanos comúnmente aceptados, así como
de trabajar por la paz y la solidaridad internacionales en un mundo interdependiente.