Declaración Mundial sobre educación
para todos
"Satisfacción de las necesidades básicas
de aprendizaje"
Otro objetivo, no menos esencial, del desarrollo de la
educación es la transmisión y el enriquecimiento de los
valores culturales y morales comunes. En esos valores asientan el individuo
y la sociedad su identidad y su dignidad.
La educación básica es más que un fin en sí
misma. Es la base para un aprendizaje y un desarrollo humano permanentes
sobre el cual los países pueden construir sistemáticamente
nuevos niveles y nuevos tipos de educación y capacitación.
Educación para Todos: Una visión ampliada y un compromiso
renovado
Artículo 2. Perfilando la visión
Satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje
exige algo más que una renovación del compromiso con la
educación básica en su estado actual. Lo que se requiere
es una “visión ampliada” que vaya más allá
de los recursos actuales, las estructuras institucionales, los planes
de estudios y los sistemas tradicionales de instrucción, tomando
como base lo mejor de las prácticas en uso. Hoy día existen
nuevas posibilidades que son fruto de la convergencia entre el incremento
de la información y la capacidad sin precedentes de comunicación.
Esas posibilidades debemos aprovecharlas con espíritu creador y
con la determinación de acrecentar su eficacia.
Esa visión ampliada, tal como se expone en los
Artículos 3 al 7 de esta Declaración, comprende lo siguiente:
Universalizar el acceso a la educación y fomentar
la equidad;
Prestar atención prioritaria al aprendizaje;
Ampliar los medios y el alcance de la educación básica;
Mejorar el ambiente para el aprendizaje;
Fortalecer concertación de acciones.
Convertir en realidad el enorme potencial existente para el progreso y
el incremento de las posibilidades de los individuos depende de que se
posibilite a éstos para adquirir la educación y el impulso
necesarios a fin de utilizar la masa en constante expansión de
conocimientos útiles y aprovechar los nuevos medios de transmisión
de esos conocimientos.
Artículo 3. Universalizar el acceso a la educación
y fomentar la equidad
La educación básica debe proporcionarse
a todos los niños, jóvenes y adultos. Con tal fin habría
que aumentar los servicios educativos de calidad y tomar medidas coherentes
para reducir las desigualdades.
Para que la educación básica resulte equitativa, debe ofrecerse
a todos los niños, jóvenes y adultos la oportunidad de alcanzar
y mantener un nivel aceptable de aprendizaje.
La prioridad más urgente es garantizar el acceso y mejorar la calidad
de la educación para niños y mujeres y suprimir cuantos
obstáculos se opongan a su participación activa. Deben eliminarse
de la educación todos los estereotipos en torno a los sexos.
Hay que empeñarse activamente en modificar las desigualdades en
materia de educación y suprimir las discriminaciones en las posibilidades
de aprendizaje de los grupos desasistidos: los pobres, los niños
de la calle y los niños que trabajan las poblaciones de las zonas
remotas y rurales, los nómadas y los trabajadores migrantes, los
pueblos indígenas, las minorías étnicas, raciales
y lingüísticas, los refugiados, los desplazados por la guerra,
y los pueblos sometidos a un régimen de ocupación.
Las necesidades básicas de aprendizaje de las personas impedidas
precisan especial atención. Es necesario tomar medidas para garantizar
a esas personas, en sus diversas categorías, la igualdad de acceso
a la educación como parte integrante del sistema educativo.